El primer día de
clase, el profesor, muy serio y sin irse por las ramas, mantuvo la clase en
silencio y atenta a sus indicaciones.
Practicamos la técnica gestual de dirección, con un
doble sentido: como directores de música, y con la idea de que un profesor es
un director en la clase, y es el que indica cuándo y qué deben hacer sus
alumnos.
Para comenzar, el profesor adoptó la postura de un director
de orquesta y comenzó a dar palmas repetidamente. A la señal del profesor,
intuimos que debíamos seguir nosotros con las palmas. Poco a poco, aprendimos
cuándo debíamos dar palmas según la señal del profesor, y si debíamos hacerlo
más suave o más fuerte según levantara la mano más o menos alto. Para eso tuvimos
que imaginar una mesa en la que el profesor golpea con la mano, en el momento
del golpe en la mesa imaginaria, es cuando los alumnos tenemos que dar la
palmada. Si su mano sube mucho la palmada será más fuerte, si la distancia
entre su mano y su mesa es muy corta será una palmada más suave. La mesa será
la referencia óptica que habrá que adoptar, y estará a la altura de la cintura
aproximadamente.
A continuación, el profesor dividió la clase en dos grupos,
para trabajar el ritmo con las palmas. Además sacó un par de alumnos para que
hicieran de director del resto de sus compañeros, y el profesor fue corrigiendo
los errores. El alumno que ejercía de director podía usar las dos manos para
que dieran las palmas todos a la vez, o usar una u otra mano para que tocara
solo una parte de la clase según estuviera situada a un lado o a otro.
Para finalizar esta práctica, el profesor dividió la clase
en 4 grupos, y practicamos los ritmos y la figura del director de orquesta por
medio de la voz. Cada grupo tenía asignada una palabra, y la tenía que decir
cuando el profesor o director de orquesta nos indicaba, variando también el
volumen y la velocidad. A veces solo hablaba un grupo, otras dos, otras todos…
La segunda actividad que practicamos se llama “Pasa la
palma”. Nos colocamos en círculo, y sin explicar el juego, el profesor dio
una palmada hacia un lado, haciendo un gesto para que el de su lado siguiera
con la palmada. Este dio una palmada hacia un lado también, y así la palmada
fue pasando de uno a otro hasta dar toda la vuelta al círculo. Poco a poco,
cuando ya habíamos dado un par de vueltas dando la palmada, el profesor fue
añadiendo gestos (como dar con el pie en el suelo) y normas, dos palmadas o dos
golpes en el suelo significa cambio de dirección, y cuando uno da con el pie,
el siguiente tiene que seguir con el pie.
Cuando algún alumno se equivocaba, por estar despistado o,
simplemente, por no poder seguir el ritmo o equivocarse en la dirección de la
palmada, el profesor decía “FUERA” y ese alumno se sentaba. Lo que quería decir
que quien se equivocaba quedaba eliminado. Finalmente, quedó un grupo reducido
de personas.
Al finalizar estos ejercicios, los evaluamos entre todos,
nombrando capacidades que se practican, como por ejemplo la atención, la
memoria, la coordinación, la audición, los reflejos, el ritmo…
Estos juegos son adaptables, ya que dependiendo del nivel se
pueden añadir más o menos dificultades.
Las dos cosas más importantes a tener en cuenta después de
esta sesión son:
- Se aprende jugando: no hay que dar explicaciones largas y aburridas. Las normas se pueden aprender durante el juego.
- Liderazgo: siempre manda el profesor. Tiene que estar atento a la clase, coordinado, y dar órdenes implícitas. Hace de modelo para el resto de los alumnos.
Nos aconsejó que buscáramos videos de directores de
orquestas en internet, y nos fijáramos en el director, sobre todo en los
primeros segundos.
Para finalizar la sesión, el profesor presentó una herramienta
musical llamada “diapasón”. Es un instrumento musical que afina
instrumentos y voces, y por sí solo no suena porque no tiene un amplificador de
madera. El sonido que da es la nota “LA”, gracias a que la horquilla se mueve a
440 hercios/segundo. Es una referencia
universal, para que a partir de el LA se puedan afinal las demás notas
musicales.
Para demostrárnoslo, utilizó la pizarra para que viéramos
cómo si posamos el diapasón en la madera, podemos oírlo todos. En cambio, sino
sólo lo oirá el que se lo ponga muy cerca del oído.
Con el diapasón, nos demostró cómo se oye si nos ponemos en
la cabeza, tapándonos los oídos, y hace la demostración con varios alumnos.
También se oye si lo ponemos en el extremo de un hueso (como en el codo) y el otro extremo (la muñeca) nos lo acercamos
al oído.
Después de su explicación y demostración, nos puso a prueba,
de uno en uno tuvimos que intentar cantar el LA del diapasón. A muchos nos
costaba ya que lo cogíamos de forma errónea y no llegábamos a oír el sonido,
otros no afinábamos bien, y algunos si pudo dar el LA. Con práctica, todos
conseguiremos cantarlo.
Con este simple instrumento musical, se pueden realizar
muchas actividades con los alumnos. Jugar a ver quién lo oye, a ver quién lo
imita mejor…
Trabajo en casa:
-
Videos de conciertos:
VÍDEO 1:
En este video, podemos ver la actuación del
director desde que entra en la sala. En el segundo 45 el director hace un gesto
con las manos y todos los músicos se ponen en pie y, a partir del minutos 1:05,
una vez que los músicos están sentados, el director observa si todos están
preparados con las manos abajo, y cuando lo ve oportuno sube las manos (minuto
1:08) y aunque sólo podemos ver a uno de los músicos, vemos cómo se coloca para
comenzar a tocar.
En el minuto 4:22 vemos cómo da la señal para finalizar. Después indica a
los músicos que pueden levantarse.
VÍDEO 2:
En este caso, el director nada más entrar da
la señal a los músicos, y durante el concierto, el director dirige tanto a los
músicos como al público para que anime con las palmas.
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